Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

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El juicio de los grajos

 

“En la gran planicie que forman las tierras de mi pueblo, de la parte de

Molacegos del Trigo, hay una guerrilla de chopos y olmos enanos, donde al

decir del Olimpio celebraban sus juicios los grajos en invierno. El Olimpio

aseguraba haberlos visto por dos veces, según salía con la huebra al campo de

madrugada. Al decir del Olimpio, los jueces se asentaban sobre las crestas

desnudas de los chopos, mientras el reo, rodeado por una nube de grajos, lo

hacía sobre las ramas del olmo que queda un poco rezagado, según se mira a

la izquierda. Al parecer, en tanto duraba el juicio, los cuervos se mantenían en

silencio, a excepción de uno que graznaba patéticamente ante el jurado. La

escena, según el Olimpio, era tan solemne e inusual que ponía la carne de

gallina. Luego, así que el informador concluía, los jueces intercambiaban unos

graznidos y, por último, salían de entre las filas de espectadores tres verdugos

que ejecutaban al reo a picotazos sin que la víctima ofreciera resistencia. En

tanto duraba la ejecución, la algarabía del bando se hacía tan estridente y

siniestra que el Olimpio, la primera vez, no pudo resistirlo y regresó con la

huebra al pueblo. Cuando el Olimpio contó esta historia, Hernando Hernando

dijo que había visto visiones, pero entonces el Olimpio dijo que le

acompañáramos y allá fuimos todo el pueblo en procesión hasta el lugar y, en

verdad, los grajos andaban entre los terrones, pero así que nos vieron

levantaron el vuelo y no quedó uno. Hernando Hernando se echó a reír y le

preguntó al Olimpio dónde andaba el muerto, y el Olimpio, con toda su sangre

fría, dijo que lo habrían enterrado. Lo cierto es que dos años después regresó

al pueblo con el mismo cuento y nadie le creyó. Yo era uno de los escépticos,

pero, años más tarde, cuando andaba allá afanando, cayó en mis manos un

libro de Hyatt Verrill y vi que contaba un caso semejante al del Olimpio y lo

registraba con toda seriedad.”

 

Esto relata Miguel Delibes en Viejas historias de Castilla la Vieja, un evocador conjunto de breves relatos sobre la vida rural en esa región española. Como no podía ser de otra forma tratándose de Delibes, la naturaleza está muy presente en el libro.

 

He mirado el artículo sobre Hyatt_Verrill en la Wikipedia (en inglés) y parece una fuente fiable, ya que fue explorador, escritor de temas de historia natural e hijo de un zoólogo eminente.

 

En busca de más conocimientos sobre este enigma, he buscado por internet y sólo he encontrado información en la página:

 

http://tontograve.blogspot.com/2007/04/el-misterio-de-los-grajos.html , donde se dice:

 

“Buscando en revistas viejas y libros empolvados de bibliotecas antiguas intentaba buscarle el significado al refrán “cría cuervos y te comerán los ojos”, frase misteriosa y traicionera que deja tan mal parados a estos pájaros que se visten con el color del universo.
Y así fue como en una revista publicada por una editorial española (para los lectores de habla hispana, puesto que ya había una edición anterior a ésta en ingles) editada a finales del siglo anterior, me encontré con este texto:


 “Los grajos son los córvidos más sociales, construyen grajerías con cientos de pájaros por árbol.
Tienen suficientes lenguajes como para que los humanos sepan distinguir entre sus llamadas de peligro y de seguridad, pueden imitar el habla humana.
Pero hay algo más, el misterio.
Es un misterio del cual se derivan las expresiones colectivas que usamos con estos pájaros –“las urracas parlanchinas”, “cría cuervos y te sacaran los ojos”-, el misterio del parlamento de los grajos.

Tenemos un campo vacío. De pronto el cielo ennegrece de pájaros y caen como una lluvia negra sobre el campo y lo cubren por completo o casi por completo…
En el centro del campo hay un lugar vacío y en medio de este lugar, un grajo solitario.

Grazna y chilla y grazna algo más en medio de diez mil pares de ojitos que le contemplan, sin parpadear. A veces gritan, como preguntando algo, es como un parlamento, es como un juicio.
El grajo solitario sigue graznando y los demás esperan.
Esto puede durar horas desde el amanecer hasta el crepúsculo.
¿Y que sucede al final?
Una de dos.

A una señal, que los observadores humanos no han podido identificar, los pájaros levantan el vuelo al unísono y dejan al grajo solitario en el campo.
O también al unísono, caen sobre el y a picotazos lo matan.
Eso es lo que ocurre.”

En la página web se dice que en la revista se da una explicación a esta conducta, pero que se quiere retar a los lectores a encontrarla.

¿Podéis vosotros aportar más información sobre este intrigante fenómeno?

Una conducta parecida ha sido observada en grupos de chimpancés machos, normalmente huérfanos o expulsados de otros grupos. A veces, un individuo, probablemente el más débil o inadaptado a la vida social, es atacado por todos los demás miembros del grupo. Le dan una brutal paliza y es abandonado. Frecuentemente muere.

¿Por qué aparecen estas conductas en grupos aparentemente bien cohesionados? ¿Qué factores son los que determinan la agresión hacia un individuo concreto? Si sabéis más sobre el tema, por favor escribidme a antoniojico@hotmail.com y publicaré aquí mismo vuestras aportaciones.

 

 

 

 

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