Fieras, alimañas y sabandijas 

 

 

 

                        Revista de divulgación zoológica

 

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Enigmas animales de “Enciclopedia de la ignorancia”

 

 Salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus)

 

“Dedicado a todos los ratones de laboratorio y a su incansable lucha contra lo ignorado”. Ésta es la merecida dedicatoria con la que empiezan Kathrín Passig y Aleks Scholz su libro “Enciclopedia de la ignorancia”, que “es el primero tras cuya lectura se sabe menos que antes de leerlo, pero eso sí, con un nivel muy alto”. El libro recoge unos 50 enigmas, grandes y pequeños, de la ciencia actual. Voy a presentar aquí los que se refieren a animales.

 

Anguilas:

 

Aristóteles observó que: "las anguilas ni son fruto de apareamiento ni son ovíparas, y nunca jamás ha sido capturada ninguna provista de líquido seminal ni de huevos y, abiertas por la mitad, no presentan por dentro ni conductos seminales ni uterinos. De todos los animales sanguinos, ésta es la única especie que no procede ni de apareamiento ni de huevos.”  En consecuencia, pensaba que las anguilas se generaban espontáneamente del barro.

 

No fue hasta 1.684 que el italiano Redi observó que las anguilas adultas descienden hasta el mar desde sus guaridas fluviales, y las jóvenes remontan los ríos, presentando la hipótesis de que la reproducción de las anguilas ocurre en el mar. En 1.777, Carlo Mondini descubrió los ovarios de la anguila. 100 años después Simon von Syrski descubrió los órganos sexuales masculinos, aunque no tenían esperma. Curiosamente, el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, en su juventud diseccionó 400 anguilas macho buscando infructuosamente el esperma (luego se supo que lo producen en su trayecto marino).

 

Previamente, en 1.856, Kaup describió una nueva especie de pequeño pez marino que habitaba en el Mar del Norte, al que llamó Leptocephalus brevirostris. En 1.896, Grassi y Calandruccio observaron en su laboratorio la metamorfosis del leptocéfalo en anguila adulta, pasando a través de la etapa de angula. Gracias al trabajo arduo y meticuloso del oceanólogo Johannes Schmidt a principios del siglo XX conocemos el lugar de reproducción de las anguilas. Schmidt se dedicó a capturar ejemplares de leptocéfalos en diferentes lugares del Atlántico, midiendo sus tamaños medios. Comprobó que el tamaño iba disminuyendo al ir acercándose al Mar de los Sargazos, al sur de las Bermudas, donde se encontraban los más pequeños. ¿Por qué las anguilas se reproducen tan lejos de las costas? Una posibilidad sugestiva es que, hace millones de años, lo hicieran más cerca, pero al ir abriéndose el Océano Atlántico debido a la tectónica de placas, las anguilas tuvieran que viajar cada vez más lejos para encontrar su lugar de origen. Las anguilas adultas europeas deben viajar más de 5.000 km, lo que parece una hazaña imposible para un pez que no se alimenta durante el viaje. En efecto, a las anguilas se les atrofia el aparato digestivo antes de iniciar la migración (aunque aumentan mucho sus reservas de grasa, hasta un 25% de su peso corporal).

 

Algunos experimentos demostraron que las anguilas pueden sobrevivir durante cuatro años en un acuario de agua marina, sin probar bocado, y permanecer activas. Un equipo holandés organizó hace poco una prueba de natación: pusieron un grupo de anguilas a nadar en círculos en un depósito de agua durante medio año, sin alimento y sin descanso. Aunque estas anguilas perdieron una quinta parte de su peso corporal, recorrieron 5.500 km. Las anguilas soportan igualmente varias horas fuera del agua y son capaces de serpentear a lo largo de la tierra húmeda, por lo que pueden alcanzar lagos alejados de las corrientes fluviales principales. Si el lago se seca, las anguilas se entierran en el barro y son capaces de sobrevivir varios años enquistadas de este modo, lo que explica el hecho de su aparición repentina tras la lluvia, que tanto sorprendió a Aristóteles. Si la anguila se ve impedida para regresar al mar, prolonga su vida, pudiendo alcanzar edades de hasta 50 años, lo que constituye todo un récord para un pez.

 

Pero aún quedan por resolver numerosos interrogantes. ¿Cómo se orientan las anguilas y sus larvas? ¿Cómo es su proceso de reproducción, que nunca ha podido ser observado en la naturaleza (sí se ha visto cómo se produce la fecundación de los huevos en cautividad)? ¿Por qué algunas anguilas permanecen siempre en el mar? ¿Qué factores desencadenan el impulso de la migración en las anguilas adultas fluviales y las sorprendentes transformaciones que experimentan (la piel se vuelve plateada, sus ojos se agrandan y el tracto digestivo, como hemos dicho, se atrofia? ¿Por qué es tan difícil encontrar anguilas en el mar durante su migración (en toda la historia, sólo han podido documentarse cuatro o cinco capturas, siempre muy cerca de la costa)? ¿Dónde están todas estas anguilas? Se supone que nadan a gran profundidad. Aunque los biólogos han capturado muchos peces abisales, las anguilas parecen especialmente esquivas. ¿Qué rutas siguen a través de los mares (los radiotransmisores que se han instalado en algunas han dejado de funcionar a mitad del viaje)?

 

¿Qué pasa con las anguilas adultas tras la reproducción en los Sargazos? Se supone que mueren, ya que no pueden alimentarse, pero no se han encontrado esqueletos ni cementerios de anguilas. Otro gran enigma es el siguiente: se ha observado que las anguilas que permanecen en las aguas salobres de los estuarios, en lugar de subir río arriba, acaban convirtiéndose en machos, mientras que todas las que viajan corriente arriba, hasta aguas de menor salinidad, se convierten en hembras. Se ha comprobado también que todas las anguilas que viven en el escasamente salino Mar Báltico son hembras. Las anguilas no presentan distintas razas geográficas, sino distintos sexos geográficos. ¿Por qué ocurre esto así?

 

Como vemos, las anguilas siempre están planteando profundos enigmas. Aunque, actualmente, la cuestión más importante y urgente de resolver es la siguiente: ¿por qué cada vez llegan menos angulas a las costas europeas?

 

Baño de hormigas:

 

En unas 250 especies de aves se observa una característica muy misteriosa: el baño de hormigas. Se restriegan el plumaje con hormigas, pero también con otros insectos, bolas antipolillas, cebolla cruda, agua jabonosa, trozos de manzana, vinagre, colillas de cigarrillos y frutos cítricos. Otros pájaros prefieren quedarse pasivos y que se lo hagan, mientras ellos permanecen con las alas desplegadas junto a un hormiguero o encima de él. Este fenómeno se ha observado en jóvenes cuervos domesticados, sin que se lo hubieran enseñado otros cuervos.

 

Esta costumbre se ha observado también en ardillas y especialmente en las ranas, que al entrar en contacto con determinadas sustancias, sobre todo las nuevas, las lamen. Se excitan crecientemente y segregan abundante saliva. Pasado cierto tiempo, la rana dobla el cuello hacia atrás y escupe la saliva sobre su piel. Las ranas realizan esta actividad con muchas sustancias, incluyendo tinta, animales en putrefacción, piel de sapo, otra rana... Este comportamiento es difícil de provocar en experimentos (se sospecha que “la rana debe encontrarse en un determinado estado de ánimo”). Tanto las ranas como las aves, producen en el observador la impresión de que están en estado de éxtasis en esas situaciones.

 

La hipótesis largamente aceptada de que el ácido fórmico de las hormigas contribuye a mantener a raya a los parásitos de piel o plumaje ha sido refutada en 2.004: la concentración de ácido en las hormigas no basta para mantener a raya a los parásitos.

 

Cinta autoadhesiva:

 

Las causas que hacen que dos objetos se adhieran son todavía desconocidas en gran parte por los físicos. “Entre dos superficies actúan distintas fuerzas adherentes, entre 2 y 7, según el pegamento y las ganas de establecer diferencias que tenga el especialista en la cuestión”. Hasta ahora no se ha sabido exactamente como se adhieren los moluscos a superficies mojadas o cómo se fijan directamente bajo el agua, lo que es un desafío extremo para cualquier sustancia adhesiva.

 

Los papelitos del post-it son materiales autoadhesivos, que se pegan al instante, sin necesidad de secarse o fraguar. Esto se debe sobre todo a las fuerzas de Van der Waals. Estas fuerzas son muy débiles y se basan en atracciones de muy corta duración entre zonas cargadas positiva y negativamente de las diferentes moléculas. Sólo actúan a distancias cortas y los dos lados que han de unirse han de conseguir un contacto muy estrecho.

 

“Las fuerzas de Van der Waals son muy del gusto de los expertos en sustancias adhesivas, porque para investigarlas reciben una salamanquesa en sus laboratorios. Este animal posee una indudable y envidiable habilidad para pegarse, despegarse y pegarse de nuevo; es capaz de colgarse del techo con un solo dedo y quedarse así mientras se balancea, y de agarrarse con un solo pie para detener su caída.” Hoy se sabe que la salamanquesa se adhiere gracias sobre todo a las fuerzas de Van der Waals. También ayudan un poco las fuerzas de capilaridad de la poca agua que hay entre la salamanquesa y la pared. Aunque estas fuerzas son muy débiles, el animal las aprovecha incrementando extraordinariamente la superficie de las patas, por medio de pelos que se dividen y subdividen muchas veces. Las salamanquesas sólo usan una diminuta fracción de la fuerza de adherencia que en teoría tienen. Según el biólogo Kellar Autumn, una salamanquesa tokay situada en una pared podría transportar 140 kilos de peso. Los fabricantes de pegamento no imitan a las salamanquesas porque sus patas son nanoestructuras muy complicadas de elaborar. Además, los pelos no pueden ensuciarse, por lo que estos animales limpian muy cuidadosamente sus pelos de contacto.

 

Milpiés:

 

Muchas personas se quejan desde hace muchos años de que sus casas son invadidas cada año por ejércitos de milpiés (orden Diplopoda). En la región de Röns, en Alemania, se puede observar en algunas casas a finales de verano cómo cientos de milpiés entran por debajo de las puertas y las grietas y trepan por las paredes “buscando la platería”. “Si uno los trata con descortesía, no sólo no se marchan, sino que además segregan un líquido apestoso que deja unas manchas asquerosas”. La mayoría de los pájaros no los comen. El biólogo Klaus Zimmermann ha elaborado un informe en el que registra una veintena de casos en Austria, Alemania y otros países y ha comprobado que hay al menos 5 especies de milpiés implicadas. Otros informes hablan de fenómenos similares en Suecia, Inglaterra o Malasia.

 

En la década de 1.950, Hugh Scott realizó minuciosas observaciones sobre las invasiones de milpiés. En la primavera del 53 encontró los primeros en el invernadero. Durante los años siguientes llegaron siempre en la misma época, cada vez eran más numerosos y cada vez pasaban más tiempo en la casa. En el año 1.958, entre febrero y junio, encontró 567 milpiés (325 hembras, 239 machos y 3 cuyo sexo no se pudo determinar porque al matarlos quedaron demasiado dañados).

 

Nadie ha sido capaz hasta ahora de encontrar la causa de este fenómeno. Dado que en las casas afectadas se hallan sobre todo animales maduros, se supone que se trata de migraciones masivas de apareamiento. Otros científicos opinan que los animales buscan un lugar apropiado para el desove, aunque eso no explicaría la presencia de machos. Hay numerosas teorías que defienden causas climáticas: búsqueda de mayor sequedad ambiental, temperatura óptima (Scott observó que las invasiones se producían sobre todo en noches frías, aunque no demasiado; otros expertos informan de proliferaciones en los días cálidos). En internet, he encontrado una página que afirma que las invasiones de las casas se producen tras fuertes lluvias en verano o cuando hay una superpoblación de milpiés. En realidad, casi todas las teorías fracasan ante la arbitrariedad con que actúan los milpiés. Según Scott, para estudiar las condiciones favorables que promueven las aglomeraciones, convendría observar un lugar de forma sistemática durante un largo periodo. “Para ello habría que encontrar varias personas de buena voluntad que se prestaran a compartir su casa con unos cientos de milpiés unas semanas al año”.

 

Nota: a mí esto me recuerda las masivas concentraciones de opiliones en las cuevas. Según la wiki, “algunos opiliones de cuevas son capaces de convivir en grandes números, 200 a 70.000 individuos en ciertos Eupnoi. Se cree que esto es una estrategia ante el clima, pero también contra los depredadores, puesto que así amplifican el efecto de las glándulas repugnatorias individuales, que segregan quinonas desagradables para ellos”.

 

 

Sueño de los animales:

 

Las funciones del sueño y de los sueños son una fuente inagotable de enigmas. Esta entrada de la enciclopedia incluye bastantes referencias al sueño animal y sus peculiaridades, que pueden aportarnos pistas sobre esas funciones. Mamíferos, pájaros y reptiles duermen. Anfibios y peces están a veces menos atentos de lo habitual y hasta los insectos “duermen”, aunque su “sueño” será muy distinto del nuestro. El pequeño ratón de abazones duerme más de 20 horas al día, mientras que la jirafa sólo duerme 2 (el tamaño del cuerpo parece ser el principal determinante del número de horas de sueño que cada especie necesita. En general, cuanto mayor sea el animal, menos tiempo tendrá que dormir). Los gorilas duermen muchas horas de un tirón y las vacas lo hacen en pequeñas cabezadas de varios minutos. Los animales crepusculares como los murciélagos tienen dos fases de vigilia.

 

Una pregunta intrigante es: ¿por qué la necesidad de dormir de casi todos los mamíferos disminuye con la edad? La fase REM, en la que se producen los sueños, se ha observado prácticamente en todos los mamíferos. En estos, los distintos estadios del sueño están mucho más diferenciados que en el resto de animales; se piensa que los cerebros que en el estado de vigilia deben analizar más cosas y hacerlo de forma más compleja, también necesitan un sueño más complejo. Pero las aves son tan inteligentes como los mamíferos en general (algunos grupos, como loros y córvidos, superan a los simios antropomorfos en algunas pruebas) y tienen un patrón distinto de sueño. Para los pequeños animales, el ciclo de sueño completo es mucho más corto. Las musarañas pasan por las cinco fases del sueño en 8 minutos, mientras que un elefante necesita casi dos horas. ¿Por qué es esto así? Ah...

 

La teoría de que el sueño es un descanso tropieza con obstáculos. Cuanto más tiempo pasa despierto un animal, más breve es el periodo de sueño, ya que los animales se ajustan al ciclo cotidiano de 24 horas. Existen numerosos experimentos en los que, tras un episodio de privación de sueño, los humanos y otros animales obtienen peores resultados en pruebas de memoria; sin embargo, eso no significa necesariamente que durante el sueño tengan lugar procesos importantes para la memoria.

 

Algunos autores comparan la función del sueño con la de la hibernación, pero ésta no sustituye el sueño normal. La mayoría de animales invernantes deben despertar, calentarse un poco y gozar de un sueño “normal” de vez en cuando. Los animales carnívoros duermen más que los omnívoros, y estos, más que los herbívoros. Está claro que un herbívoro debe permanecer más tiempo alerta ante los depredadores. A los pequeños animales, que tienen una superficie corporal grande en relación con su volumen, y pierden mucho calor a través de ella, les resulta muy rentable energéticamente pasar mucho tiempo durmiendo en su cálido refugio. En los mamíferos marinos, la duración del sueño aumenta con la edad: en el mar no hay rincones resguardados y muy pocas cosas con las que tropezar en la oscuridad (por cierto, los delfines duermen alternativamente con cada uno de sus dos hemisferios cerebrales).

 

El motivo actual del sueño no tiene por qué ser necesariamente el mismo por el que se desarrolló en un principio. Quizá con el curso de la evolución se le fueron asignando nuevas funciones. Existen muchos indicios de que tiene que haber un buen motivo para el sueño, aunque aún desconocemos cuál es.

 

Nota: extraigo del número de enero de 2.004 de la revista “Investigación y Ciencia”, una sugerente correlación, obtenida tras estudiar a numerosas especies: cuanto más inmaduros nacen los vástagos de una especie, más proporción de su sueño será de tipo REM. El ornitorrinco es el animal que más tiempo emplea en la fase REM del sueño: unas 8 horas diarias. Este animal nace completamente indefenso y ciego, es incapaz de termorregularse y de encontrar por sí solo el sustento. En el otro extremo, el delfín recién nacido puede y necesita termorregularse, nadar, seguir a su madre y evitar a los depredadores. Los delfines adultos apenas conocen el sueño REM. El científico Michel Jouvet piensa que los grandes periodos de sueño REM de los animales inmaduros (en todos los animales estudiados, la duración de la fase REM es mayor al principio de la vida) sirven para establecer las conexiones neuronales genéticamente programadas que posibilitan el comportamiento instintivo. Quizá el sueño REM actúe como un sustituto de la estimulación sensorial externa. En apoyo de esta hipótesis, se han hallado anomalías en el desarrollo del sistema visual de los gatos cuando se los privaba al principio de su vida del sueño REM.

 

Otros enigmas animales analizados en el libro son el tamaño de los animales, el Rey de las ratas y el ronroneo de los gatos.

 

 

 

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